viernes, 4 de noviembre de 2016

Co-ordenadas Virginales


Otras vidas que no vivo viajan conmigo
y no puedo tocarlas.

Me miras, están junto a mi frenéticas
y, no puedes verlas.

Todas las cosas que no hacemos
el hálito nos insuflan
y llora nuestro entendimiento como un niño en la barbarie.

Desaparezco en la escena.
Me cohesiono en los fuegos de la historia que no perpetro.

Si es cierto que antes de morir y tras varios años en silencio,
Nietzsche dijo: soy un imbécil,
entonces, yo soy Nietzsche.

Soy un imbécil que no hoya los mundos posibles,
que navega a la deriva de sus actos
y naufraga en la realización de su obra.

martes, 5 de julio de 2016

Sólo existe su medida.
La medida de la arena.
Y es sólo una ilusión
darle la vuelta.
Arena libre,
todo ahora.



martes, 14 de junio de 2016

ZALMOS MUNDI
















I

¡Oh, hermana! No preguntes al sabio si la tierra                                        
ha sido encadenada. En tu propio abrazo la Paz
será semilla que sólo con Justicia ha de ser regada.

II

Por el camino sin retorno no es la huida el motor:                          
sobre las estrellas se posan los pies de los hermanos
y, en cada parada, el germen de la alegría y el consuelo.

III

Han de beber las aguas que las tierras riegan,                                           
libres las aguas de las tierras todas libres,
sus habitantes sin dueño.

IV

Son los pájaros en tu cabeza quienes hacen danzar el mundo.                 
Tus pájaros y los míos y los suyos:
migratorios cantos que a la raíz alimentan.

V

Y el color no es la primavera.                                                     
Una niña extiende la mano sin miedo
y sobre la palma construirá los colores humanos.

VI

Porque tras cada máscara de la infinita serie                                
más fiel es el misterio de la voz
al magma rojo de la vida.

VII

Y, ante cualquier forma que el odio a la libertad adopte,                         
la defensa instintiva del animal que aún somos
ha de recordarnos que también somos hijas de la furia.

VIII

En la noche la luna rueda                                                              
por las veredas en cuyos márgenes
sueña la humanidad salvarse de su miseria.

IX

Mientras, el mar inquieto absorbe los ruidos                                 
del mercado de los hombres, y el devenir
de las tierras sumergidas, amplifica.


lunes, 4 de abril de 2016

Ayer, de nuevo grité,
grité ayer tu nombre
en el bosque,
otra vez.

Qué triste tu nombre gritado al bosque
y que hermoso su silencio
que lo acoje.

Ya es tu cuerpo un nombre
para mi. Pero saben los árboles
que me engaño:
el peso del recuerdo
es rumor que habita
las raíces de mi corazón.

Ayer, otra vez, tu nombre
gritado en el bosque
me lo secó.

Arroyo de los días de abril
nutre la tierra de mi grito
del grito amargo que no olvida el tiempo
de aquella vida que a gritos nombré.

jueves, 26 de noviembre de 2015

6 años 2 meses

seis años dos meses.
danza de hojas
en el viento de otoño.
vuelvo mis ojos
hacia ti.
bailas en el aire
entre las hojas
subes, bajas, giras,
desabrochas tu camisa
porque no hace frío
y te han nacido
unas alas
de hojas
secas ocres 

rojas
caen como plumas
sobre mis ojos
se posan.
Benditos párpados.




viernes, 18 de septiembre de 2015

Secta semana de julio



Pero a veces
sólo es
mirar a través de la ventana.

Esperar
que las cosas aparezcan
en el encuadre y

quizá nombrarlas
erróneamente,
describirlas
de forma absurda,
confundirlas,
emborronarlas,
mezclarlas

en esta lluvia morada
que tiñe los cristales,

y esperar
que desaparezcan
sin sentir
más que un desconocido peso
en los párpados

sin imaginar
más que una nube añil
mordiendo el filamento
de una bombilla
sin casquillo.

A veces, sólo es
la proximidad a un yo mismo
que alguien
describe jugando a mirarme
desde el otro lado
de mi inocencia.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Quinta semana de julio

Me mostraste
cómo podía encontrar
orizontes
en las líneas de tus manos
si las miraba
muy de cerca.


miércoles, 12 de agosto de 2015

Tercera semana de Julio



Está tan
seco el verano,
tan pajizo, tan
seco está
en el interior de la seca
laguna de los días
cuyos nombres
estoy olvidando.


Están
las noches antiguas y
secas
y sus límites
el fuego está
calcinando.


La línea,
contorno de  nombres y  números,
está abrasada,
es  tan solo  un degradado.


Es una recta,
un segmento,
un corte.
Un punto seco.


Punto seco que finge
los nombres del ocaso,
ardiente punto seco que quiebra
los números del alba
y me olvida.


Secó
el verano
la verdad de las ficciones.

martes, 14 de julio de 2015

Segunda semana de julio

Y, de repente, tras un salto
de niño impaciente, salir
volando,
flotar,
agitando los brazos entre 
las nubes blancas
desliando sus hebras 
de sueño,
convirtiendo los brazos 
en aspas
que baten, que hacen trizas 
con sus uñas afiladas,
la asfixiante pasta 
negra de las pesadillas,
rasgando a dentelladas
con dientes de leche 
aquel rostro
que ahora me hace llorar tras 
haberme hecho
reír
durante tanto tiempo 
que la felicidad ya 
era 
eso y
ese rostro.


viernes, 3 de julio de 2015

Primera semana de Julio

Ruido, melodía, silencio.
Vibración, continuidad. Fluido.

Me desplazo, cambiando de forma,
reordenando la disposición de mis miembros,
rellenando las inagotables fracturas
del mundo.

lunes, 1 de junio de 2015

Temblor

Ya te acercas
luna
    llena
de reflejos
y apariencias.
En tu noche plateada
nada habrá de ser conocido.
Muestras,
fiel espejo,
el otro lado del mundo.

martes, 26 de mayo de 2015

Cancioncilla a ti que no has dormido.

Alguien,

allí,
en aquella porción de escombros
cubierta de tierra,
coronada de cardos altos y amapolas,
en aquel rincón
invisible,

posó su peso,
acostó su cuerpo,
durmió en la noche verdadera.
Enterró sus sueños.


Sueños, sí.
Enterrados.
Cardos.
Amapolas.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Canción improvisada del 672 y líneas 6, 10 y 5.


Cuando miro mis manos veo que están
fuera del tiempo. Que son
atemporales, no
envejecen.

Me faltan razones, normalmente,
cuando hablo. Siempre
estoy equivocado. Voy
en el bus y me veo desde el tren que veo
desde la ventana. Ese sentimiento
de la poesía barata. Morir
a estornudos.

Cuando mis manos aguantan
a mi hijo de pocos meses, no las veo
más viejas, sólo
más grandes, más
ásperas, más rudas,
duras, feas,
fuertes,
se aprecian las venas.

La poesía nunca es barata.
No tiene precio. Nunca
tengo razón.

Quiero orar. La oración de hoy:
mantenme alejado, oh, señor,
de la razón. Mantenme, oh dios,
liviano, ligero, relleno de
una inmensidad de aire.

Nacer de un estornudo, o
al menos, despertar, la cabeza
contral el cristal del bus vibra,
por el estornudo del ocasional acompañante.

Qué muertos estamos. Qué tajos
profundos en nuestros corazones.
Nacemos a chorros de las heridas
y nos acumulamos en los remansos
de los hoyuelos de las sonrisas.

Somos paz. Fluimos
por los principios de la termodinámica y otras asignaturas
que suspendí.

Ninguna razón tengo. Totalmente
desorientado
en la red subterránea de metro. Ciego.
Chamuscados los sentidos.

Mis manos, mis manos
conocidas. Mis manos
de muchacho. Diseñadas para sujetar
el viento. Para no
sujetar nada. Estoy
lleno de sinrazones.

Oh, dios, mantenme alejado del peso de las razones.
Quiero darte la mano, agarrarte la mano perfecta, encadenar
tu muñeca a la roca de la playa cuya línea es recta y esperar
a que quedes sumergido
cuando suba la marea.

18/02/2015


martes, 17 de febrero de 2015

Invierno menguante


Crepita en el interior de la estufa.
Leño a leño, el invierno se consume.
Fuego bajo la tierra helada.

A través de la ventana observo

los pequeños saltos del agua
en el regato que esquiva los fresnos
de la verde ladera.

Abro la puerta, camino entre picos,

de urracas, de rabilargos, de petirrojos,
de mirlos, de herrerillos y carboneros,
de mitos, camino
entre la estela de silencio que un aguililla
esparce por el viento.

Crepita la sangre, mi corazón de montaña,

manantial de ecos y oleajes, en mis piernas
que me impulsan a recorrer 369.359 kilómetros
hoy, y que un día me abandonarán
a medio camino.

Arde, rosa de los vientos. Flor

sin destino. Timón de las estaciones
que giras sobre las nubes. Tus pétalos
sin consciencia acariciaron en la noche
mi sueño.

martes, 12 de noviembre de 2013

Ortigas

Ortigas de la tierra satisfecha
espolean mis pies de barro y carne.
Reanudan el ciclo de mis pasos
abriendo senderos a machete
en el tupido bosque,
donde perderse y encontrarse
es ley de mortal,
e ilusión de cuerpo nacido
que nombra en vano lugares.

Este aullido de gaviotas petrifica la tormenta:
ni el mar ni su ímpetu apaciguan,
ni el vaivén de los árboles danzantes,
la comezón en vísceras y arterias.

Soy negro
o las ortigas me hacen negro,
negro agujero donde van a parar
uñas inútiles
ante el picor de ortigas,
de ortigas santas de la tierra paciente,
de la tierra simple que aguarda engullirnos
tras convertir en corteza
la alegría de los ciclos.

Ortigas que enraízan en las llagas
de mis huellas peregrinas
y buscan luz
entre los aireados dedos.

lunes, 29 de julio de 2013

La Virgen del Hielo




 [Akseli Gallen-Kallela: Imatra in Winter]

Aunque haga frío
no te arrimes al fuego,
¡Oh, Buda de Nieve!
Yamazaki Sokan.

Virgen del Hielo,
refugio
de mis temores,
morada
de mi sombra,
en el centro mismo
de la inmensa estepa,
ataviada
con témpanos
enormes,
fatigas los ojos
de quien mira
tus glaciares
lentitudes.

Enardece
con el meritorio oficio
de tu pasión
de siglos
cada monte
y valle
de mi cuerpo
mas no te abalances
sobre la cálida
fuente de mis fuerzas
sin avisar,
sin estruendo.

Lo deseas,
no ignoras
que yo,
rodando
bajo tu lengua de morrena,
soy el magma
que, finalmente,
habrá de
derretirte.


domingo, 26 de mayo de 2013

La Virgen del Humo



Muevo la mano
buscando que la envuelvas
con tu hálito caliente.

Cuáles son tus colores,
virgen del humo,
si has de camuflarte
entre el ripio de los hombres.

Cuáles tus formas, garabateadas
tantas veces por el arte,
que ascienden lentas y telúricas
hasta la frente ignota de la tierra.

El propósito ligero de tu dispersión me emociona,
siento agradable el tacto ingrávido de tus inestables alianzas;

desde la mezcolanza caprichosa de tus sutiles fibras
escurro los ojos
hacia el incendio.

Y, ya, sin máquinas
carbonizadas,
sin la ceniza de las
calles negras,
me estrecho
sin congoja
como puente de hielo
entre tus dedos
de niebla.

Busca la certera salida
en el laberinto del cielo, 

tú, virgen múltiple,
que el trono es un cadáver vacío
y sin cetro,
y un alarido de ciego,
en la espinosa víspera,
no me desviará
de tu torvo resuello.

jueves, 7 de marzo de 2013

Sin título (4)

[Acuarela: Carla Vijande del Río]

Falaz ubicuidad
donde el tubo de escape
nos apresa.